

Modelo de aprendizaje basado en evidencias
¿Por qué centrarnos en la gestión del aula?
Las habilidades de gestión del aula son estrategias de intervención, prevención y provención del conflicto utilizadas por los docentes para construir un clima de aula que apoye y facilite el aprendizaje de los estudiantes, al tiempo que mejora la calidad del tiempo de instrucción y el tiempo que los estudiantes pueden dedicar a las actividades (Evertson y Poole, 2012).
Según el informe TALIS (Schleicher, 2020), el 60% de los profesores de España afirmaron no sentirse preparados para gestionar una clase y deben dedicar más tiempo a mantener un buen clima de aula que a las actividades de aprendizaje. No disponer de las habilidades adecuadas para gestionar el clima de aula es una causa importante de estrés y agotamiento entre los profesores (Dicke et al. 2015). En la educación secundaria, las interrupciones suelen ser generadas por un número reducido de estudiantes, pero con un gran impacto en el grupo clase, generando muchas veces conflictos que pueden escalar a incidentes críticos o climas de aula no favorecedores del aprendizaje del grupo (Sánchez et al. 2021).
La competencia docente en la gestión del aula también involucra aspectos de la dimensión afectivo-actitudinal, que permite reconocer cuándo y cómo actuar para enfrentar eventos conflictivos en circunstancias inmediatas (Galtung, 2000).
Un buen dominio de las habilidades de gestión del aula tiene un impacto significativo en el bienestar de los alumnos, su disposición e interés en aprender, su progreso y logros, y promueve el crecimiento social y moral de los estudiantes. Por tanto, la gestión del aula es una competencia clave que todo profesor debería aprender y poseer (Evertson & Weinstein, 2006).
Escenarios
Garantizar una educación de calidad para todos los estudiantes es una directriz básica de la UNESCO. Los escenarios de Didascalia VR están diseñados teniendo en cuenta la interacción de múltiples factores de diversidad (p. e. género, étnica, necesidades educativas, funcional, entre otras).


Beneficios
La gestión eficaz del aula permite a los profesores centrarse más en el contenido académico, lo que conduce a mejores niveles de bienestar, aprendizaje, rendimiento, crecimiento socioemocional y satisfacción de los estudiantes.
Formar a los docentes para gestionar eficazmente las conductas disruptivas en el aula tendrá un impacto en el clima del aula, por lo que aumentará el interés por aprender y contrarrestar los altos índices actuales de abandono escolar. A la vez que se previenen los distintos tipos de violencia, cada vez más frecuentes, en la Educación Secundaria.